• 7 de marzo de 2026 7:11 PM

‘Busco generar espacios seguros y poder disfrutar la vida’: Activista Gabriela Castillo

PorMaría Díaz

Jun 5, 2025

📷 Foto: María Díaz

“Yo busco generar espacios seguros y poder disfrutar la vida, vivirla bonito”, afirmó Gabriela Castillo, quien encabeza los colectivos que han dado voz a la comunidad LGBTQ+ en el Semidesierto queretano. Su activismo, que hoy florece con fuerza la ha convertido en un referente en esta región. Gabriela no solo ha organizado movilizaciones históricas en municipios donde la diversidad ha sido silenciada por años, sino que también ha tejido redes de apoyo, acompañamiento y dignidad. En un territorio marcado por la resistencia conservadora, su labor ha enfrentado múltiples retos, pero también ha abierto caminos.

Gabriela además de ser la titular de las marchas del Semidesierto, es docente, feminista, promotora de los derechos humanos y presidenta de la asociación civil “sin etiquetas”. Ella relata que su activismo visible comenzó hace aproximadamente año y medio, pero enfatiza que su conciencia feminista la ha acompañado desde siempre. Hoy, su lucha no solo se enfoca en los derechos de la comunidad LGBTQ+, sino también en la causa feminista, que considera inseparable de su identidad.

Un pilar fundamental en su formación fue su madre, quien hace más de 20 años estuvo al frente de lo que hoy sería la Secretaría de la Mujer en el municipio de Ezequiel Montes. En aquellos tiempos, lideraba la Coordinación de la Mujer. Gabriela la acompañaba a talleres, cursos y actividades dedicadas a erradicar la violencia contra las mujeres. “Ahí empezó todo. Desde adolescente ya sabía que podíamos hacer algo”, señaló.

Además de su convicción, relató que la experiencia, específicamente la violencia laboral, ha forjado su lucha también. Asimismo, Señaló que ser parte de la comunidad LGBTQ+ y ser visible es doble desafío. En muchos espacios te segregan, piensan que vas a convertir a los demás. Esta realidad la impulsó a no quedarse en silencio: “Es importante hacernos visibles. Si no nos nombramos, no existimos”, enfatizó

Desde su trinchera en la educación, también ha ejercido activismo. En 2024, marchó por primera vez el 8 de marzo. Ese mismo año, el 21 de junio organizó la primera marcha por la diversidad en Ezequiel Montes. En 2025, encabeza la segunda edición y, por primera vez, coordinará una marcha en Cadereyta de Montes. Lo que comenzó como una plática entre amigos, se convirtió en un proyecto colectivo. “Al principio no sabía cómo organizar una marcha, pero me rodeé de personas que sí. Añadió que poco a poco se fueron sumando amistades y colectivos.

Actualmente, Gabriela lidera la asociación civil “Sin Etiquetas” en San Juan del Río, desde donde promueven los derechos humanos, brindan acompañamiento jurídico y psicológico, y por otro lado, aborda también, temas ambientales. Este trabajo la ha consolidado como una figura clave en la región.

Asimismo subrayó que el camino no ha sido fácil. Reconoce que la idiosincrasia religiosa, especialmente el peso del catolicismo en municipios como Ezequiel Montes y Cadereyta, ha sido uno de los principales obstáculos. Agregó que también las agresiones en redes sociales, bajo seudónimos, son constantes; “no fomentamos el discurso de odio. Preferimos no darles más espacio”, expresó.

En cuanto a avances en la visibilidad de la comunidad en la región, mencionó que en Cadereyta, celebra que exista ya una Coordinación de Diversidad Sexual y Género con la cual colabora activamente. En contraste, en Ezequiel Montes reconoce que aún hay mucho por hacer. No obstante, valora que exista diálogo con las autoridades: “Que nos escuchen, que acepten nuestras propuestas, ya es un paso”. Su meta es clara: crear espacios seguros y referentes visibles para las juventudes. Ya que describe que también son parte de una población vulnerable, que necesita orientación, comunidad, y lugares donde puedan desarrollarse con libertad.

Gabriela confiesa que este camino también ha sido un proceso personal de desaprendizaje y constante aprendizaje. Enfatizó que no ha sido fácil soltar el bagaje que lleva aprendiendo desde hace años, incluso de las violencias que ella misma replica, inconscientemente. Añadió que en el proceso del activismo, ha aprendido mucho de sus compañeros y compañeras, a través de los lazos que han construido.

Finalmente, su trabajo de activismo lo resume así: “No busco una recompensa. Busco un lugar seguro donde pueda vivir y disfrutar lo que me queda de vida. Quiero un espacio donde no tengamos que explicar quienes somos. Donde podamos vivir bonito, con libertad compartida. Porque todos merecemos eso. Nadie debería ser cuestionado por existir”.