La indemnización por la liberación de tierras para la obra del tren México–Querétaro no ha sido cubierta en su totalidad a todos los ejidatarios, debido a conflictos individuales relacionados principalmente con la tenencia de la tierra, informó el presidente de la Unión de Ejidos Adolfo López Mateos en San Juan del Río, Adrián Miranda Bárcenas.
El dirigente explicó que la mayoría de los núcleos agrarios por donde atraviesa el proyecto ya recibieron el pago correspondiente, especialmente en lo que respecta a tierras de uso común; sin embargo, aún existen casos particulares que impiden concluir el proceso al 100 por ciento.
Precisó que actualmente faltarían aproximadamente dos casos por resolverse, y en el caso del ejido de San Sebastián, indicó que el recurso correspondiente al uso común ya fue depositado en una cuenta a su favor; no obstante, existen diferencias internas entre los propios ejidatarios que han retrasado la dispersión del dinero.
En cuanto a los pagos individuales, señaló que la mayoría ya fueron cubiertos, aunque todavía hay algunos pendientes debido a que no se ha regularizado la situación jurídica de ciertas parcelas.
«Al 100% no se ha cubierto a todos porque en algunos hay problemas que son individuales. En algunos, la tierra se encuentra intestada, no se encuentra legalmente porque ya falleció el titular de esa parcela. Entonces, es ahí donde faltan estas personas porque tienen que llevar un proceso judicial en el Tribunal Unitario Agrario, y es uno que otro que se ha quedado. Pero la mayoría de todos los ejidos ya fueron cubiertos donde pasó por las tierras del uso común. Pero uno que otro individual sí falta que se les pague. Hay algunos que, por ejemplo, el ejido de San Sebastián, pero es que no se les ha dado el dinero, pero ya está depositado a una cuenta a favor de ellos; ese dinero ya está asegurado, pero el problema que ellos traen es interno entre los ejidatarios. Entonces, ahí en ese caso, ya no compete a la autoridad federal lo de ese pago, sino que la autoridad federal ya se los depositó y ahora ellos son los que se tienen que arreglar internamente», afirmó Adrián Miranda.
Sobre el impacto ambiental derivado de la obra del Tren México–Querétaro, Miranda Bárcenas consideró que la afectación es reducida, ya que gran parte de la ampliación de vías se realiza a un costado de la infraestructura ferroviaria ya existente.
Agregó que los trabajos donde se han realizado ajustes de trazo, como en Palmillas, Puerta de Palmillas, La Cueva y San Sebastián, corresponden principalmente a zonas parceladas, donde la vegetación es limitada debido a su uso agrícola.
De esta manera, aseguró que, salvo los casos individuales con problemas legales o conflictos internos, el proceso de indemnización avanza en la mayoría de los ejidos involucrados en el proyecto ferroviario.
