Colectivos feministas en Querétaro pidieron al gobierno estatal no politizar las protestas realizadas en el marco del Día Internacional de la Mujer y atender de fondo las demandas de justicia de mujeres y niñas víctimas de violencia.
Recordaron que el 2 de marzo, diversas activistas se manifestaron a las afueras de la Secretaría de Gobierno estatal y denunciaron que las puertas de la dependencia fueron cerradas; posteriormente, el titular, Eric Gudiño, señaló que algunas de las manifestantes habían sido identificadas como militantes de Morena. Ante dichos señalamientos fue que víctimas en el estado aseguraron ser apartidistas, aunque precisaron que, independientemente de que una mujer forme parte de alguna institución política, la justicia debe estar garantizada para todas.
Estigmatización
Una de las víctimas sobrevivientes de abuso sexual infantil reiteró que su lucha no pertenece a ningún partido político y que su objetivo es exigir justicia para las víctimas, poner fin a la violencia institucional, garantizar el respeto a las formas de organización y manifestación de las mujeres, y asumir responsabilidades frente a las agresiones ocurridas en el espacio público.
«Pero hoy, lo más duro es descubrir que el miedo no siempre está fuera. Que a veces también vive cerca, en lugares donde se supone que deberíamos sentirnos seguras. En espacios en donde deberíamos poder bajar la guardia. En espacios que llamamos hogar. Y por eso hablo, y por eso grito. Y si te incomoda escucharnos, y si te molesta vernos en las calles, si te parece exagerado nuestro enojo, perdón. Perdón si mi rabia te incomoda, perdón si mis gritos rompen con tu tranquilidad, pero mi realidad lleva demasiado tiempo rota. Porque las mujeres vivimos con un peso que no muchos ven. Con historias que no siempre se cuentan. Con recuerdos que duelen. Con recuerdos que me duelen, incluso cuando los años han pasado… y aun así seguimos», resaltó la víctima.
Por su parte, Rocío, madre de Lluvia, una niña que fue abusada sexualmente por su padre, quien se quitó la vida al no recibir justicia, señaló que ella fue una de las mujeres que se manifestó afuera de la Secretaría de Gobierno en exigencia por el avance en la investigación en el caso de su hija y la judicialización de casos que permanecen sin resolver, así como acciones efectivas por parte de las autoridades para garantizar justicia y protección a niñas y mujeres en el estado.
«No solo como madre, sino como una mujer que lleva años exigiendo algo que debería ser elemental: justicia para mi hija y protección para todas las niñas. Después de las declaraciones del gobernador Mauricio Kuri sobre el abuso de menores en el estado, quiero decir algo con toda claridad: la realidad que vivimos las familias no se resuelve con discursos. Mi hija Lluvia es prueba de la terrible violencia que viven muchas niñas en Querétaro. Ella tuvo el valor de hablar, de romper el silencio, de señalar a su agresor y, aun así, su madre sigue teniendo que salir públicamente a exigir que se cumpla lo más básico: que su agresor, su propio padre, cumpla su condena y deje de estar en libertad. Porque mientras un agresor de niñas esté en la calle, otras niñas están en peligro. No estoy pidiendo privilegios. Estoy exigiendo justicia. Estoy exigiendo que las autoridades entiendan que cada caso de abuso infantil no es un expediente más. Es la vida de una niña. Y a las autoridades del estado les digo: no basta con reconocer que el problema existe. Se necesita actuar con firmeza, proteger a las víctimas y garantizar que los agresores enfrenten las consecuencias de sus actos. Mi lucha es por mi hija, pero también por todas las niñas que hoy viven violencia y que todavía no encuentran la fuerza para hablar. Las niñas merecen protección, las madres merecen justicia y la impunidad no puede seguir siendo la respuesta del Estado», destacó Rocío.
Acompañadas de activistas, integrantes de diversos colectivos afirmaron que durante años han construido espacios de organización, acompañamiento y denuncia para mujeres y niñas víctimas de violencia; sin embargo, acusaron que han enfrentado falta de escucha por parte de las autoridades, así como intentos de intervención en sus formas de organización y movilización.
También señalaron que, en muchos casos, cuando las víctimas acuden a las instituciones en busca de apoyo, reciben respuestas parciales o burocráticas que no corresponden a la gravedad de la violencia que enfrentan, lo cual atribuyeron a la falta de capacidades, sensibilidad y voluntad política para atender los casos de violencia machista.