El municipio de Cadereyta de Montes ha registrado diversos incendios forestales durante la presente temporada de estiaje, principalmente en la cabecera municipal y sus alrededores, lo que ha encendido la alerta entre ambientalistas y cuerpos de emergencia, señaló Juana García Martínez, integrante del proyecto Salvemos al Cerro Grande.
Mencionó que el siniestro de mayor magnitud en lo que va del periodo se presentó en la zona de Los Espinos y rumbo a Villa Guerrero, donde, según datos de Protección Civil, resultaron afectadas aproximadamente 90 hectáreas.
Explicó que, a diferencia de lo ocurrido hace tres años en la zona norte del municipio, particularmente en Loma de Guadalupe, donde el incendio alcanzó alrededor de 250 hectáreas, en esta temporada los eventos han sido de menor extensión territorial, aunque constantes.
En el caso del Cerro Grande, detalló que se han registrado al menos tres incendios de menor escala, con daños estimados en superficies reducidas; sin embargo, advirtió que, aunque parezcan menores, representan un impacto ambiental y un riesgo importante.
«El problema que provoca en los suelos es el deterioro de los suelos. O sea, aunque se tenga esta idea de que inmediatamente brota el pastizal, pues en realidad poco a poco va degradando el suelo. Además de que también permiten que haya crecimiento de plantas que no son nativas, las plantas que nosotros llamamos invasoras. Por ejemplo, el pasto rosado que ni siquiera sirve para alimento, como forraje para los borregos, y son plantas invasoras. Es decir, lo que provoca es que justamente estos lugares, estos espacios, en vez de tener plantas nativas, plantas que son resistentes o resilientes, pues vayan desapareciendo poco a poco. Y además, también, no solamente en el caso de la flora, sino también en la fauna», manifestó Juana García Martínez.
Subrayó que muchos de estos incendios están relacionados con la práctica de quemar pastizales para limpiar terrenos o estimular el rebrote de pasto para el ganado.
La ambientalista hizo un llamado a la población a evitar la quema de terrenos, incluso cuando se considere “controlada”, ya que las condiciones climáticas, como el viento y la baja humedad, facilitan la propagación del fuego.
Finalmente, insistió en que el periodo de sequía es el más crítico, debido a la disminución de humedad en el ambiente, lo que favorece que el fuego avance con rapidez.