La depresión, tristeza profunda, insomnio, angustia y conflictos emocionales no resueltos son algunos de los trastornos que deben afrontar las personas que poseen alguna enfermedad terminal. Diversos expertos en la salud han mostrado su voto a favor de la eutanasia bajo ciertos contextos del paciente.
De acuerdo al médico especialista en Cuidados Paliativos y Ciencia del Dolor, Francisco Arvizu, un paciente con alguna enfermedad terminal debe tener un acompañamiento multidisciplinario para que pueda llevar su proceso con dignidad; destacó que su labor principal no es la de curar, sino el evitar sufrimiento y mejorar la calidad de vida. Puntualizó que la forma de trabajar con los pacientes es la de “humanizarlos” y no tratarlos como una estadística más.
Enfermedades terminales
Resaltó que una enfermedad terminal se puede considerar aquel padecimiento en el que no se puede obtener la curación y que esta misma va creciendo con el tiempo, acabando con la vida del paciente; puntualizó que el equipo multidisciplinario que debe contemplarse ante este tipo de pacientes es de las áreas de enfermería, psicología, tanatología, rehabilitación, nutrición y apoyo espiritual.
Agregó que, de no llevar de manera adecuada este proceso, puede ocasionar que la afectación física y psicológica pueda escalarse de manera grave a las personas cuidadoras, que comúnmente son los familiares, situación a la que él denomina como “dolor total”. Destacó la importancia de que dichos familiares también puedan recibir atención psicológica y médica, ya que reciben un desgaste al realizar la función de cuidador.
Puntualizó que, en caso de que familiares no reciban la atención correspondiente, también corren el riesgo de enfermar y exponer su vida; enfatizó que el no recibir apoyo emocional puede provocar que sufran afectaciones físicas a pesar de no padecer alguna enfermedad.
«Los cuidados paliativos abarcan todas las esferas de la vida del paciente; abarcan tratamientos médicos para evitar el sufrimiento y darle medicamentos a sus enfermedades crónicas, sus cuidados en casa, que son por enfermeras, cuidadores o la misma familia», afirmó Francisco Arvizu.
Decisión
Por otro lado, el psicólogo clínico del Hospital Regional 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Juan Carlos García, destacó la importancia de trabajar el aspecto psicológico como el físico, ya que esto permitirá que el paciente pueda tomar las mejores decisiones con mayor conciencia. El primer impacto negativo que reciben los pacientes es el darse cuenta de que no tendrán una cura y el asimilar el proceso de la enfermedad; de ahí que se originen los trastornos mencionados, explicó.
Destacó que su prioridad al momento de atender algún paciente con este tipo de enfermedad es ayudarle a desarrollar habilidades de asertividad para la toma de decisiones y que, a través de la alimentación, el sueño y rutinas cotidianas, el paciente pueda obtener un mayor desarrollo de conciencia a lo que se está enfrentando.
Aplicación de la eutanasia
A pesar de que la eutanasia no se encuentra legalizada en la entidad queretana, los especialistas en las ciencias de la salud entrevistados para este reportaje aseguran que la aplicación de esta misma debería considerarse bajo ciertos contextos.
«Tenemos que diferenciar en dos puntos bien importantes lo que se llama eutanasia. La eutanasia es un tratamiento cuyo objetivo es provocar la muerte; se da el medicamento o se hace la intervención, y el resultado es fallecer. Es muy esperable cuándo va a suceder. El otro se conoce como sedación paliativa, es dar medicamentos para disminuir el estado de conciencia del paciente con el principal objetivo de evitar el sufrimiento», manifestó Juan Carlos García.
Comentaron que guiar al paciente a una muerte sin dolor puede brindarle dignidad al proceso que viven; sin embargo, para tomar una decisión de esta magnitud, el paciente debe venir acompañado con trabajos de cuidados paliativos y la tanatología.
«Deportista de alto rendimiento quedó postrado en cama; por esta situación tuvo neumonía, quedó conectado a un ventilador, pero el paciente totalmente consciente, íntegro al 100%, 45 años, máxima función en su vida; el paciente, si nosotros lo seguimos alimentando, lo seguimos ventilando, lo seguimos hidratando, es de alto rendimiento, va a vivir 5, 6, 7, 8 años. Esos casos son los que consideran para eutanasia, porque esta persona quedó encerrada en su mismo cuerpo; si nosotros quitamos el dispositivo, que es el ventilador, eso se considera como eutanasia», afirmó Juan Carlos García.
Finalmente, se consideró de importancia tratar a la muerte como un “proceso natural” y el evitar tenerle miedo.
