La mañana de este miércoles se registró un nuevo deslave en Santa María Álamos, en el municipio de San Joaquín, elevando el número de comunidades incomunicadas a 10, informó Eric Gudiño Torres, secretario de Gobierno del Gobierno del Estado de Querétaro.
10 comunidades
El deslave ocurrió mientras autoridades estatales coordinaban la entrega de apoyos y el traslado de maquinaria a la región, donde ya se atendían afectaciones previas. Hasta antes del deslave, se reportaban dos comunidades aisladas: una en Cadereyta y otra en San Joaquín. Con este nuevo incidente, se suman ocho más a la lista, lo que incrementa a 10 las localidades sin acceso por vía terrestre.
“Nos acaban de informar que hubo un derrumbe nuevamente en la zona de San Joaquín, lo que ahora nos provocó que más comunidades estén incomunicadas; sin embargo, ya tuvimos comunicación con la Secretaría de Infraestructura y Comunicaciones y Transportes para que apoye las máquinas que también nosotros ya mandamos a traer de la Comisión Estatal de Infraestructura; ya van para allá las máquinas, va personal también, para tratar de mover la tierra que generó estos deslaves en la zona de San Joaquín, en la zona norte”, afirmó Eric Gudiño.
Labores y apoyos
Eric Gudiño detalló que ya se estableció comunicación con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y la Comisión Estatal de Infraestructura (CEI), que movilizaron maquinaria y personal para comenzar los trabajos de retiro de material. Gudiño Torres indicó que los derrumbes no han provocado daños a viviendas ni personas, pero sí han bloqueado caminos en zonas de difícil acceso.
El secretario agregó que, aunque las comunidades ya habían recibido apoyos previamente, se evaluará la necesidad de establecer un puente aéreo si las condiciones lo requieren. Por lo pronto, personal del gobierno estatal ya se dirige al sitio para evaluar los daños y garantizar el suministro de víveres.
Por su parte, la titular de la CEI, Sonia Carrillo, indicó que, de acuerdo con los primeros reportes, el material deslizado cubre completamente la vialidad y podría alcanzar hasta cuatro mil metros cúbicos de extensión; sin embargo, señaló que el reto principal no es el retiro de escombros, sino el acceso a la zona. En este sentido, estimó que la liberación de la zona podría tardar entre uno y dos días, aunque no descartó que se pudiera presentar un nuevo deslave ante el reblandecimiento de las tierras y la persistencia de las lluvias en la zona.