Ambientalistas de Querétaro solicitaron realizar un plan integral de restauración ecológica del Área Natural Protegida de El Tángano, debido a los incendios sufridos en la zona el año pasado, lo que afectó a 530 hectáreas, incluida la zona núcleo, donde se concentra la mayor biodiversidad del área, comunicó Federico Orozco.
Consideró que, si bien es bueno dejar pasar un tiempo tras el incendio para que la tierra se recupere, este periodo ya pasó y es posible realizar la intervención, por lo que solicitaron en el ámbito estatal que la Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu) y la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (Sedea) elaboren el plan de restauración con un diagnóstico técnico y científico sobre los daños ambientales, así como un programa de restauración de suelo y vegetación nativa.
Proteger de construcciones
En el ámbito federal, demandaron que la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) validen las 530 hectáreas afectadas para activar la veda de 20 años contra el cambio de uso de suelo, así como la realización de estudios de daño ambiental conforme a la ley. Mientras que a nivel municipal solicitaron a los gobiernos de Querétaro, El Marqués y Huimilpan la implementación de un programa permanente de vigilancia perimetral, con monitoreo preventivo de incendios, coordinación interinstitucional y señalización de los límites del área protegida.
«Hoy venimos con la intención de restaurar El Tángano, de hacer un llamado a las autoridades para que restauremos El Tángano. Porque el año pasado, particularmente en los días 15 y 16 de abril de 2025, todo Querétaro estuvo en shock al ver una columna de humo impresionante arriba del Tángano. Se quemaron 530 hectáreas, incluida la zona núcleo del Tángano. ¿Qué es la zona núcleo? Es donde se concentra la mayor diversidad de recursos naturales, de fauna y de biodiversidad», manifestó Federico Orozco.
Vulneraciones al área
Denunciaron también incendios recurrentes dentro y en los límites del área natural protegida, apertura de brechas, presunto uso de maquinaria pesada, falta de zonas de amortiguamiento, así como ausencia de vigilancia perimetral y un nuevo incendio en febrero de este año que afectó 29 hectáreas, sin que en ningún caso se haya realizado un dictamen técnico para cuantificar la degradación ecológica, la pérdida de biodiversidad ni el impacto en los servicios ambientales. Finalmente, comunicó que los activistas han podido documentar extracción ilegal de flora, cacería furtiva y afectaciones a fauna silvestre como venado cola blanca, zorros y otras especies, algunas endémicas de la zona.
