La comunidad de Vega de Ramírez tendrá que esperar al menos dos meses más para que el nivel del agua baje completamente y puedan comenzar las maniobras de rehabilitación, informó la presidenta municipal de Cadereyta de Montes, Astrid Ortega, tras el desfogue de la presa Zimapán. Añadió que todavía no se cuentan cifras exactas sobre las pérdidas económicas.
Aunque las compuertas de la presa fueron cerradas oficialmente el pasado 11 de septiembre, el nivel del río Moctezuma continúa elevado y su descenso será paulatino. Durante este periodo, las autoridades municipales mantienen la evaluación de los daños provocados por la creciente.
De acuerdo con datos preliminares de Protección Civil municipal, hasta el momento se reporta que tres viviendas y un negocio resultaron afectados por las inundaciones.
Ortega recordó que hace cuatro años se vivió una situación similar en la comunidad, cuando también se registraron afectaciones tras la apertura de la presa. Explicó que, cada vez que se realiza esta maniobra, el camino principal queda cubierto por el agua, el puente que colinda con Hidalgo desaparece bajo el cauce y viviendas y cultivos resultan dañados.
Este año, anticipándose a los posibles estragos, señaló que el municipio ayudó a las familias a evacuar sus viviendas y trasladar pertenencias a zonas más altas. No obstante, en el caso de los cultivos, no fue posible prevenir los daños.
La alcaldesa destacó que, afortunadamente, no se reportaron personas heridas ni lesionadas.
Respecto a la intervención del municipio, Ortega señaló que por ahora no se ha definido un presupuesto específico para atender la emergencia, aunque señaló que el apoyo se enfocará en la rehabilitación de infraestructura, como la reconstrucción del camino principal y de las viviendas afectadas, una vez que las condiciones lo permitan.
La edil adelantó que en los próximos días realizará una visita a la comunidad para revisar el estado actual y definir las acciones a seguir.
Finalmente, reiteró que el descenso total del agua tomará varias semanas más, con una estimación de dos meses antes de poder iniciar con los trabajos de recuperación.