Más de 18 organizaciones y colectivos ambientales y ciudadanos de Querétaro señalaron deficiencias en el Programa Estatal Hídrico presentado por el Consejo Consultivo del Agua e indicaron que el documento tiene distintos errores, omisiones y fallas, por lo que no se puede considerar un documento final, sino un borrador que debe ser mejorado.
Explicaron que omite problemáticas como la contaminación y sus impactos en la salud, las fugas en el sistema de distribución, la degradación de cuencas y el saneamiento integral de ríos, además de no establecer metas, responsables ni plazos específicos. Ante ello, anunciaron que entregarán un documento técnico con observaciones a la Comisión Estatal de Aguas, así como a otras dependencias, y solicitarán la instalación de una mesa de trabajo para su revisión.
Sin rigor metodológico
Subrayaron que el documento carece de rigor metodológico al no existir correspondencia clara entre el diagnóstico y las líneas de acción propuestas y, aunque reconocen problemáticas como la expansión urbana y el modelo de desarrollo agroindustrial, no se plantean límites concretos ni medidas firmes para atenderlas. Incluso contiene la posibilidad de trasvases entre cuencas sin precisar beneficiarios ni impactos, aun cuando especialistas han informado sobre los impactos medioambientales que generan.
También advirtieron que el programa no incorpora de manera adecuada la perspectiva de género, la inclusión de pueblos originarios ni criterios de responsabilidad intergeneracional; tampoco establece mecanismos efectivos de participación ciudadana, ya que, aunque se mencionan nuevas instancias como observatorios o comités, no detallan cómo sería su funcionamiento, financiamiento o facultades.
«Esto nos lleva a reflexionar que, si bien la propuesta del programa estatal hídrico hace una revisión analítica, ordenada, relativamente abarcativa de factores a considerar, esta es notoriamente incompleta, ya que omite o minimiza tópicos fundamentales como cobertura justa y eficiente de servicios públicos, fugas y pérdidas en el sistema de abasto, calidad del agua, contaminación y salud humana, riesgos por siniestros, conflictos y tensiones por injusta asignación o distribución. Si bien el documento reconoce la urgencia de revertir el modelo hidrosocial actual, las acciones en él propuestas no prevén cambios profundos en temas críticos. En otras palabras, reconoce la expansión y desarrollo agroindustrial e inmobiliario como causas nucleares de la crisis actual, pero no alinea propuestas congruentes y firmes para limitarlas y reorientarlas. Las líneas que esta propuesta de programa sugiere para solucionar la crisis hídrica en el modelo vigente siguen el modelo vigente y están concentradas en la búsqueda de incrementos en el abasto sin enfrentar el acaparamiento, la contaminación y el reparto injusto. También se encuentra enfocado en solucionar problemas en las urbes y en los centros de reproducción, perjudicando las poblaciones pequeñas, y sigue proyectando trasvases entre cuencas que dañan las zonas de extracción», afirmaron.
Sin oídos a Casandra
Denunciaron también que no retoma una gran cantidad de aportes diagnósticos y propuestas de política hídrica que han sido hechas por diversas organizaciones ciudadanas en los últimos años y que algunos especialistas, aunque aportaron ideas para su creación, al final no fueron tomadas en cuenta ni incluidas en el documento final.
Propuestas
Entre sus propuestas, plantearon reorientar el programa hacia una visión del agua como elemento esencial para la vida y el equilibrio ecológico, con la prioridad en la restauración de cuencas, el saneamiento, la recarga de acuíferos y la eficiencia en el uso del recurso.
Asimismo, propusieron la creación de un laboratorio independiente para monitoreo de calidad del agua y una contraloría ciudadana autónoma con acceso a información pública. Finalmente, solicitaron a las autoridades un diálogo para fortalecer el programa hídrico estatal y realmente dar respuesta a los problemas de escasez, acaparamiento y sobreexplotación del agua en el estado.