La transición acelerada hacia los pagos electrónicos que plantea la recién aprobada Ley de Economía Digital podría generar inflación, fomentar el mercado negro y afectar severamente al comercio en pequeño, alertó la senadora por Querétaro, Guadalupe Murguía.
La legisladora explicó que la normativa busca digitalizar las transacciones para aumentar la recaudación fiscal y otorgar al gobierno un mayor control sobre los ingresos y gastos ciudadanos; sin embargo, advirtió que la legislación es ambigua y otorga facultades excesivas a la Secretaría de Hacienda para determinar, mediante disposiciones administrativas, qué sectores estarán obligados a aceptar únicamente pagos digitales. Aunque han trascendido rubros como gasolineras y casetas, serían los primeros en acatar esta disposición, aunque advirtió que esto podría extenderse a otros pagos cotidianos.
La senadora también alertó que esta disposición y la poca claridad en su aplicación, podría derivar en la creación de mercados negros.
«Si las gasolinerías ya no pueden recibir dinero en efectivo, pues nos vamos a encontrar con la venta de combustibles, no por concesionarios autorizados, es decir, el clásico huachicol, huachicol fiscal, que van a encontrar un negocio en esto. Lo ponen como disposiciones de la Secretaría de Hacienda, lo cual es delicado porque le está dando a una autoridad administrativa atribuciones que ni siquiera vienen en ley, sino que es las que vaya definiendo. Otra y que las rentas y que las colegiaturas y que los pagos en almacenes, en el mercado, todo esto, porque el propósito es que se dé la economía, se digitalice para el pago y tener un mayor control fiscal y una mayor recaudación fiscal, eso es lo que se busca», explicó.
Murguía Gutiérrez señaló la dificultad de implementar estas medidas en un país donde el 55% de la población económicamente activa pertenece a la informalidad y depende del dinero en efectivo, afectando directamente a pequeños comercios, mercados y tianguis. Además, alertó que la bancarización obligatoria traerá consigo el cobro de comisiones que los comerciantes terminarán trasladando a los consumidores, lo que podría desatar una inflación digital.

